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Marisma
Este es el ecosistema más extendido con sus más de 30.000
has y el máximo responsable de la singularidad de Doñana. La evolución natural
de las marismas y las transformaciones humanas del medio la han hecho muy
dependiente de las lluvias estacionales. Proceso que se está intentado hoy día
revertir parcialmente con las actuaciones del Proyecto Doñana 2005.
Las desigualdades de la gran planicie conducen a cierta
variedad en las condiciones de suelo y humedad. De manera que se pueden
encontrar diferentes tipos de hábitats en una aparente llanura plana.
En las zonas más bajas, el agua ha lavado la sal
permitiendo el avance de plantas como el Carrizo (Phragmites
sp.) y la Castañuela (Scirpus maritimus).
En años normales, esta parte de la marisma permanece inundada desde Octubre
hasta Mayo-Junio
En otras zonas, más bajas aún, llamadas localmente "lucios"
, la sal se concentra evitando el crecimiento de la vegetación.
La "marisma seca" , sólo unos
centímetros más elevada que el resto, permanece como una estepa salina la
mayor parte del año. Aquí dominan las Quenopodiaceas.
También algunas zonas más altas aun, que no son
cubiertas por el agua muy a menudo, y donde el ganado y los animales salvajes
encuentran refugio durante las grandes crecidas. Se las llama localmente "vetas".
A todo lo largo de la zona de contacto de las marismas
con las arenas, encontramos una estrecha tira de terreno de una extrema
importancia . Es lo que llamamos
"vera". Aquí, el agua acumulada en el manto freático debajo de las
dunas, aflora lentamente y se acumula sobre las arcillas de la marisma,
incluso durante le verano, cuando los animales no pueden encontrar ninguna
otra fuente de agua.
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