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Permítame
presentarle a Doñana, uno de los paraísos naturales más importantes de
Europa.
De
Coto de Doñana a Parque Nacional de Doñana
Durante
siglos, nobles y reyes consideraron los bosques y las marismas de
la desembocadura del Río Guadalquivir como una de las mejoras
zonas de caza de España. En el siglo XIX comenzaron las grandes
transformaciones de la marisma, en el curso de las
cuales la mayor parte de ellas se transformaron en zonas de
cultivo. A finales de los años 60, un puñado de científicos y
naturalistas vieron el fruto
a todos sus esfuerzos cuando una parte de Doñana fue al fin
protegido bajo la figura de parque nacional. Desde entonces este
espacio natural ha ido acumulando reconocimientos y hoy día se le
considera uno de las reservas naturales más importantes de
Europa.
Entre
dos mundos
Situado
en la desembocadura del Río Guadalquivir, en la costa
suroccidental de Andalucía, Doñana forma parte de Europa, pero
la cercanía de África se deja notar ; se encuentra junto al Océano
Atlántico, pero está muy influenciado por el Mar Mediterráneo ;
la mayor parte de su territorio es de origen fluvial, pero el mar
tiene un papel protagonista en su formación.
Un
mosaico de naturalezas
En sus casi 110.000 hectáreas Doñana
ofrece una variedad inagotable de ecosistemas y paisajes. Aquí un
denso bosque de alcornoques da paso, a la vuelta de un lentisco, a
la inacabable marisma. Una marisma que se pierde en el horizonte,
donde una flotante silueta de dunas amarillas la separan del mar.
Allí quizás, un oscuro pinar esconde un camino perdido entre
juncos que conduce a las ardientes arenas de un pequeño Sahara.
Escondido en alguna parte, un verde manto de helechos se extiende
hasta el mismo pie de la más intrincada maraña de troncos y
ramas que jamás cubriera el cauce de un arroyo.
 
Interminables
playas de blanca arena, dunas empujadas por el viento, densos
bosques de pino y alcornoques, y marismas que se pierden en el
horizonte, conforman un atractivo mosaico que se ofrece a los
visitantes en uno de las últimas tierras vírgenes de España.
Una
realidad cambianteAdemás
de por su variedad de ecosistemas, la diversidad de Doñana viene
marcada por los
cambios climáticos estacionales, los cuales producen
transformaciones tan acusadas que
Doñana puede parecer irreconocible si se visita en diferentes
épocas del año. Se trata de un ciclo anual que afecta tanto al aspecto de
sus ecosistemas como a las especies que los pueblan. Extensas áreas
de marisma natural y transformada aparecen inundadas o secas
siguiendo los patrones de los ciclos de lluvia y/o uso agrícola.
De esta manera, la marisma natural sirve de despensa para miles de
aves en invierno y primavera, mientras que lugares como los
extensos arrozales del noroeste lo hacen en verano y otoño. Estas
tierras llanas de la desembocadura del Guadalquivir no son
solamente importantes para las aves migratorias de nuestras
latitudes sino que suponen uno de los últimos refugios para
numerosas especies de aves y mamíferos sedentarios tan
amenazadas como el
Águila Imperial Ibérica o el Lince Ibérico.
Cultura
y tradiciones bajo el sol Además
de naturaleza en estado puro, la comarca de Doñana es rica en
antiguas tradiciones como la Romería del Rocío o la Saca de las
Yeguas, equipamientos turísticos de sol y playa como
Matalascañas y Mazagón y atractivas ofertas culturales y
gastronómicas. Los pueblos de Sanlúcar de Barrameda, Aznalcazar, Hinojos, Villamanrique de la condesa y Almonte, entre otros,
ofrecen a sus visitantes bellos rincones entre sus calles de
blancas casas.
En estos días, Doñana se esfuerza por imponer sus valores frente a
los que consideran que el desarrollo económico de la zona pasa
por el turismo de masas o la agricultura sin control. Un mundo
natural que se enfrenta a un mundo artificial. En nuestras manos
está, en la de todos nosotros, que esta joya de la naturaleza sea
disfrutada por generaciones futuras.
Desde la creación del Parque Nacional en
1969, Doñana ha acumulado un buen número de reconocimientos internacionales. En 1994
fue nombrado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
En Doñana
hay dos zonas protegidas principales:
El
Parque Nacional, un territorio bajo un
protección muy estricta, con acceso público restringido a los centros de
visitantes y los senderos junto a ellos. En verde oscuro en el mapa.
El
Parque Natural, menos estrictamente protegido y con un acceso
más abierto; esta zona es la continuación natural del Parque Nacional y
es también de gran importancia para las aves migratorias y reproductoras.
Ofrece también una gran variedad de ecosistemas y rutas. En verde claro
en el mapa.

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