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Arena y Barro

El Río Guadalquivir y el Océano Atlántico moldearon la antigua bahía localizada en la desembocadura del del Río y dieron lugar a la región que hoy día conocemos como Doñana.

Los sedimentos arrastrados por el río y las arenas empujadas tierra adentro por las corrientes marinas y los vientos llenaron las aguas someras de la bahía para construir un territorio de arenas y arcillas.

Hay 3 ecosistemas principales en Doñana: las marismas sobre suelo arcillosos, las dunas y los bosques o cotos sobre arenas más o menos estabilizadas                     .

Dunas                                                                                                                                          

El ciclo de la arena comienza en las playas del Océano Atlántico. Las corrientes marinas (afectadas hoy día por las construcción de numerosos pantalanes y espigones en la provincia) están todavía cambiando la línea costera. 

Los vientos dominantes del suroeste, llamados localmente "foreño" empujan a la arena hacia el norte, lejos de la humedad de las playas. Un pequeño número de especies de plantas, adaptadas a este difícil substrato, sirven de barrera a la arena, que se acumula en torno a ellas en pequeños montículos llamados Dunas Embrionarias.

Estas pequeñas dunas van creciendo gracias al continuo aporte de arena procedente de la playa, para construir la primera línea de dunas propiamente dichas que discurre paralela a l largo de los 32 kms que separan Matalascañas de Sanlúcar de Barrameda. Esta primera línea se mueve hacia el norte empujada por los fuertes vientos y se hace cada vez más alta conforme se acerca a la marisma, donde finaliza el viaje de la arena seca. En años lluviosos, el agua arrastra la arena de la marismas transportándola de vuelta al mar para cerrar así el ciclo.

Se pueden contar hasta 6 de estas líneas de dunas. Los huecos entre ellas son colonizados por la vegetación, siempre listas para ocupar cualquier nuevo espacio disponible. Pero los pinos piñoneros y los enebros no son suficientes para parar el avance de las dunas. Los primeros son simplemente enterrados por la cabeza de la duna, mientras que los últimos se han adaptado a sobrevivir gracias a una especie de raíces flotantes, que les permiten cabalgar sobre las dunas.

En lo que se llama la cola de la duna, la vegetación colonizará de nuevo el espacio libre dejado por el avance de esta. Las dunas se mueven a un velocidad media estimada de 3-6 metros al año y la más alta se eleva hasta unos 35 metros sobre el nivel del mar. Esta es la que se localiza junto a la marisma y que se llama localmente "Cerro de los Ánsares".

Bosques - Matorral                                                                                                                 

En los espacios interdunares (localmente llamados "corrales") y en las zonas de arenas estabilizadas, la vegetación se desarrolla para formar diferentes asociaciones dependiendo de la calidad de las condiciones.

En el sur, junto a la desembocadura del Río Guadalquivir, antiguas plantaciones de Pino Piñonero ocupan el terreno. La mayoría de las las arenas estabilizadas al este del parque están ocupadas por dos clases de asociaciones vegetales. La localmente llamada "Monte Negro"  que se desarrolla en los lugares más húmedos y donde el Tojo, las zarzas, los helechos y los brezales abundan. Y la llamada "Monte Blanco" en suelos más pobres, donde el  Jaguarzo (Halimium halimifolium) domina, y otras jaras y plantas aromáticas crecen en densa cobertura.

Al norte del parque nacional todavía es posible encontrar algunas manchas del primigenio bosque de alcornoques, como es el caso de Matasgordas. 

En el borde sureste del parque nos podemos encontrar con algunas manchas bien conservadas del nativo bosque de Sabina Mora (Juniperus phoenicea), antiguamente mucho más extendido sobre las arenas semiestabilizadas.

Marisma                                                                                                                                   

Este es el ecosistema más extendido con sus más de 30.000 has y el máximo responsable de la singularidad de Doñana. La evolución natural de las marismas y las transformaciones humanas del medio la han hecho muy dependiente de las lluvias estacionales. Proceso que se está intentado hoy día revertir parcialmente con las actuaciones del Proyecto Doñana 2005.

Las desigualdades de la gran planicie conducen a cierta variedad en las condiciones de suelo y humedad. De manera que se pueden encontrar diferentes tipos de hábitats en una aparente llanura plana. 

En las zonas más bajas, el agua ha lavado la sal permitiendo el avance de plantas  como el Carrizo (Phragmites sp.) y la  Castañuela (Scirpus maritimus). En años normales, esta parte de la marisma permanece inundada desde Octubre hasta  Mayo-Junio

En otras zonas, más bajas aún, llamadas localmente "lucios" , la sal se concentra evitando el crecimiento de la vegetación.

La "marisma seca" ,  sólo unos centímetros más elevada que el resto, permanece como una estepa salina la mayor parte del año. Aquí dominan las Quenopodiaceas.

También algunas zonas más altas aun, que no son cubiertas por el agua muy a menudo, y donde el ganado y los animales salvajes encuentran refugio durante las grandes crecidas. Se las llama localmente "vetas".

A todo lo largo de la zona de contacto de las marismas con las arenas, encontramos una estrecha tira de terreno de una extrema importancia . Es lo que llamamos "vera". Aquí, el agua acumulada en el manto freático debajo de las dunas, aflora lentamente y se acumula sobre las arcillas de la marisma, incluso durante le verano, cuando los animales no pueden encontrar ninguna otra fuente de agua.