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Larva of palpares hispanus

Una bestia entre la hojarasca

By José Antonio Sánchez Iglesias

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La larva de nuestra mayor hormiga león, la palpares hispanus, es un insecto del orden de los neurópteros, cuyo adulto recuerda mucho a las libélulas, aunque no muestra sus habilidades de vuelo.  Sus cuatro alas estrechas y alargadas lo impulsan de manera lenta y torpe y se pliegan a lo largo de su abdomen cuando están en reposo a media altura entre la vegetación, para mejorar su camuflaje. La mayor parte de su vida lo pasa en forma larvaria, pasando completamente inadvertido a nuestros ojos, su territorio se encuentra demasiado lejos de ellos, a nuestros pies. Entre la vegetación baja, las piedrecillas de los bordes de los caminos y la arcilla reseca entre los almajos y las praderas de herbáceas agostadas por el calor del verano, es donde reina este agresivo depredador de formas grotescas, una aterradora bestia entre la hojarasca.

 

Adulto de palpares hispanus posado sobre un alhajo

Adulto de palpares hispanus

Sus larvas no son acuáticas como las de las libélulas, sino terrestres. A diferencia de las de las hormigas león de menor tamaño, tan abundantes en nuestros bosques y que viven siempre en terrenos arenosos, donde pueden construir sus trampas en forma de embudo para atrapar a sus presas, estas enormes hormigas león viven sobre otro tipo de hábitats. Las larvas de palpares hispanus prefieren zonas más abiertas y soleadas con praderas de gramíneas altas sobre suelos secos, y esto es lo que encuentran en nuestras marismas durante parte del año.  Y la suerte me ha llevado este año a verlas por primera vez, primero hace unas semanas atrapada en el pico de una abubilla y ahora junto a mis pies cuando observaba la marisma, casualidades de la vida. El cálido principio de otoño que hemos tenido ha favorecido sin duda a muchas especies, tanto de invertebrados como de vertebrados que se alimentan de ellos. Buen ejemplo de ello es en la impresionante explosión de libélulas que hemos tenido durante el mes de octubre. Y a buen seguro que estas espectaculares hormigas león también se han visto favorecidas por las buenas condiciones climáticas. Así se explica según mi humilde entender el que este año me haya topado por fin, después de muchos de espera, con este escurridizo animalejo. O mucho me equivoco, o el año que viene esta abundancia de larvas se traducirá en una gran proliferación de adultos alados que decoraran nuestras marismas al final de primavera.

 

Con sus terroríficas mandíbulas, este monstruito de más de 2 cm de longitud aterroriza a toda la comunidad de pequeños artrópodos con la que comparten los estratos inferiores de la vegetación más pegados al suelo. Es un ávido depredador que captura a sus presas y las inmoviliza para después absorber todos sus líquidos internos y abandonar su carcasa seca al terminar. Cuando se la molesta adopta una postura defensiva arqueando el cuerpo y levantando la cabeza para mostrar sus poderosas armas defensivas.

Larva de palpares hispanus en el suelo

 

Viven unos 2-3 años y al terminar su desarrollo larvario se entierran en el suelo y construyen un capullo esférico con seda y partículas de arena o pequeñas piedrecitas para completar en su interior su ciclo y metamorfosearse en el adulto alado, el cual sólo continuará viviendo durante unas pocas semanas.

Larva de palpares hispanus en el suelo

 

Ha sido un emocionante encuentro con esta desconocida pequeña bestia, del que he querido dejar constancia con estas instantáneas y he querido compartir con vosotros. Esta es otra de las maravillas que esconde la exuberante naturaleza de Doñana.

About José Antonio Sánchez Iglesias

José Antonio Sánchez se licenció en Biología por la Universidad de Sevilla en 1985. Más tarde, durante varios años, se dedicó a organizar y guiar rutas de senderismo y naturaleza ...

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