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Gangas Macho y Hembra

Desde el amanecer hasta el atardecer

Por José Antonio Sánchez Iglesias

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Todo un día observando aves en Doñana

Ciervos comiendo bellotas

Ciervos comiendo bellotas

Había quedado con Robin, Richard y Ed, tres estadounidenses buenos aficionados a la observación de aves, justo antes del amanecer en su hotel en El Rocío, con la intención de pasar todo el día buscando pájaros en el área de Doñana. Después de salir del hotel teníamos justo la luz suficiente para llegar a ver un pájaro moscón y un ruiseñor bastardo, cuyos cantos nos delataron su presencia, varios buitrones, y la silueta de un águila imperial ibérica sobre su posadero habitual en un eucalipto al borde de la marisma de El Rocío. Esa era una de las especies que tenían en su lista de objetivos y les dije que intentaríamos tener un mejor avistamiento a lo largo de la mañana.

El sol acababa de salir detrás de los árboles tiñendo el cielo de color naranja. Después de la fuerte lluvia del día anterior, las marismas junto al pueblo se inundaron por fin de nuevo después de la larga estación seca, y una buena variedad de aves se concentraban en las aguas poco profundas, entre ellos una gran cantidad de patos, gansos y aves zancudas. Un poco después varias cogujadas comunes, y grupos de alondras y bisbitas pratenses captaron la atención de mis clientes, tres aves comunes en los campos abiertos al este de la aldea. Una vez en los bosques, disfrutamos de excelentes avistamientos de ciervos y gamos, que comían bellotas bajo los alcornoques. Las ramas más bajas de todos los árboles estaban recortadas a la misma distancia del suelo por la acción de los grandes herbívoros. Fue fantástico ver cómo un ciervo macho imponente se apoyaba sobre sus patas traseras y usaba sus cuernos como una herramienta para dejar caer las bellotas al suelo.

Colirrojo tizón hembra

Colirrojo tizón hembra

Otra ave en su lista era el mochuelo y nos encontramos con uno cerca del alcornoque muerto donde un par de ellos viven. El número de petirrojos, mosquiteros comunes, y currucas capirotadas está aumentando muy rápidamente en los bosques, otras especies de invierno como el picogordo, el zorzal común y colirrojo tizón también están de vuelta de las montañas y latitudes norteñas y fueron añadidos también a la lista del día. El alcaudón ibérico estaba también en su lista de objetivos y conseguimos ver bien a uno de ellos. Volando sobre los campos de cardos entre los bosques y las marismas nos encontramos una enorme bandada de varios cientos de jilgueros y varios grandes grupos de trigueros, típicos avistamientos de invierno también en nuestra zona.

Después de dejar los bosques atrás y adentrarnos en las Marismas de Hinojos nos encontramos con una buzardo ratonero y a continuación varios cernícalos comunes, un Alimoche joven cicleando junto a varios buitres leonados, varios milanos reales y una joven hembra de halcón peregrino. Un poco más adelante nos detuvimos a mirar una delicada collalba gris, que aún están de paso, y encontramos también una tarabilla norteña y una muy cercana curruca rabilarga de la cual Ed tomó algunas fotos muy buenas.

Alcarabán

Alcaraván

Una vez en el Caño Guadiamar hicimos la parada obligatoria al seguir siendo una de la únicas extensiones de agua de la marisma, y con ello añadimos otro buen número de especies a nuestra lista como la avoceta, cigüeñuela, agachadiza común, espátula, garcilla cangrejera, martinete, aguilucho lagunero y archibebe claro entre otros. Después nos tomamos un descanso y un café muy bien merecidos en el Centro de Visitantes de José Antonio Valverde y mientras lo hacíamos tuvimos la suerte de tener buenas vistas de nuevo de un águila imperial volando a buena altura, dos águilas calzadas todavía en migración hacia África y un grupo de siete jabatos que seguían a su madre hacia el interior del eneal.

Fue después del mediodía cuando salimos del centro de visitantes y nos dirigimos hacia Isla Mayor, pero no antes de ir a ver a la pequeña colonia de cernícalos primillas junto al Caño Guadiamar que permanecen con nosotros durante todo el año. Mientras conducía por el todavía seco Lucio del Lobo nos encontramos con una recién llegada hembra de aguilucho pálido, varios enormes bandos de calandrias volando a baja altura sobre los campos de cereales y contamos cerca de 50 cernícalos comunes utilizando los postes y el tendido eléctrico a lo largo de la carretera como posaderos. Sus números también están aumentando muy rápidamente estos días. No muy lejos de Huerta Tejada encontramos un gran bando de alrededor de 100 alcaravanes desperdigados sobre un campo de hierba corta.

Cerceta Pardilla

Cerceta pardilla

A lo largo de Entremuros nos bajamos del coche para disfrutar de 3 cigüeñas negras volando sobre nosotros y vimos una enorme bandada de un par de miles de moritos volando sobre los campos de arroz al otro lado del canal. Una vez en Isla Mayor nos tomamos un buen almuerzo consistente en una selección de platos locales, incluyendo unas sabrosas espinacas con garbanzos, unos filetes de mero a la plancha, unas papas revueltas con jamón y chorizo y una tiernísima carrillada de cerdo ibérico.

Con nuestras energías repuestas nos pasamos a continuación un par de horas explorando los campos de arroz alrededor del pueblo tratando de seguir a los tractores y cosechadoras al igual que las aves. Observamos a un incontable número de gaviotas, cigüeñas, garzas, garcetas y moritos aprovecharse de los trabajos de la maquinaria pesada durante la cosecha. Un solitario joven de garza imperial fue añadió a la lista del día.

Más tarde, en la Dehesa de Abajo nos encontramos grandes concentraciones de flamencos, avocetas cormoranes, martinetes y un gran número de todo tipo de patos, incluyendo 5 cercetas pardillas, varios tarros blancos y 3 tarros canelos.

Anochecer en Doñana

Anochecer en Doñana

Varios grandes bandos de gorriones morunos, un par de jóvenes obispos coronigualdos y varias decenas de calamones mantuvieron nuestra atención durante una media hora. No nos quedaba mucho tiempo antes del atardecer, así que decidimos irnos hacia la Dehesa de Pilas para intentar encontrar dos de las especies que se no habíamos conseguido todavía. En el mismo lugar en el que las habían visto varias veces las últimas semanas nos encontramos con un bando de unas 50 gangas ibéricas y después de una difícil búsqueda disfrutamos de hermosas vistas de una bandada de unos 30 sisones; estos fueron dos de los avistamientos más destacados del día para mí y para mis clientes.

De vuelta en El Rocío, justo cuando el sol se ponía, nos paramos a observar las bandadas de ánsares y patos, encontramos un grupo de combatientes y disfrutamos de los colores del atardecer en el marco incomparable de las marismas junto a la Ermita. Una gran manera de terminar un gran día.

About José Antonio Sánchez Iglesias

José Antonio Sánchez se licenció en Biología por la Universidad de Sevilla en 1985. Más tarde, durante varios años, se dedicó a organizar y guiar rutas de senderismo y naturaleza ...

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