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Silueta de la Sierra de Grazalema al fondo de la marisma

Bonitos días de finales de invierno

Por José Antonio Sánchez Iglesias

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Amaneceres fríos seguidos de mañanas calurosas aseguran el catálogo completo de luces y colores a lo largo de una de nuestras excursiones ahora a finales del invierno. Las nieblas de algunos días nos regalan paisajes fantasmagóricos y nos traen sonidos lejanos. Otros sin embargo, podemos contemplar la silueta de las lejanas montañas de la Sierra de Grazalema, montada sobre las marismas de El Rocío junto a su ermita.

 

Amanecer en el bosque

En los bosques, los pequeños pájaros, escondidos entre los lentiscos o posados en las copas de los pinos, presentan sus mejores melodías y las exponen al examen de sus hembras. Pocos no verán recompensados sus esfuerzos para crear una nueva familia durante el transcurso de las próximas semanas. Ya no se ven perdices solteras, todas pasean su felicidad en pareja, se acompañaran todos los días durante los próximos meses y estrecharán lazos para asegurar una numerosa y feliz prole.

Grupo de ciervos en el pinar con niebla

En los prados entre los pinos hacen su aparición las primeras orquídeas, las altas temperaturas de los últimos días han acelerado la llegada de las primavera. Las flores amarillas, blancas y rosas comienzan a abundar en los hasta hace pocos días verdes claros de bosque. Los perales silvestres y las jaras también comienzan a ofrecer sus flores a los ya abundantes insectos. El prime cuco ya se ha oido cantar y los primeros alcaudones comunes ya han sido vistos.

orquidea-hierbas

Los milanos negros se han hecho abundantes en pocos días y ya construyen sus nidos en los Alcornocales de Matasgordas o se hacen vecinos de alguna pareja de cigüeñas en algún fresno alto al borde de la marisma. Un poco más allá, al entrar en ella, el bosque se aleja y escasean los arboles, y es aquí donde los elanios hacen lo propio en lo alto de algún pequeño acebuche. Al atardecer saldrán de caza sobre el matorral bajo que cubre su zona de campeo, compartiéndola con varios de los búhos campestres que aun permanecen en Doñana, ofreciéndonos uno de los más bonitos espectáculos naturales de estos días en el Parque.  Los elanios se ciernen cuando algo les llama la atención y dirigen sus brillantes ojos rojos hacia cualquier cosa que se mueva allí abajo. Los búhos hacen lo propio con sus grandes ojos amarillos mientras vuelan casi a ras de la vegetación. Su gran cara blanca permanece casi inmóvil mientras se desplazan silenciosamente.

grulla en la marisma

Calandrias, terreras y cogujadas llenan la marisma con sus preciosos cantos mientras las últimas grullas todavía pasean su elegancia entre los almajos, aunque no tardarán en marcharse hacia sus cuarteles de cría en el lejano norte. En el Caño Guadiamar las primeras garzas imperiales se esconden tímidas entre los bayuncos, levantándose a nuestro paso y los aun mas tímidos avetoros emplean sus perfeccionadas artes de camuflaje para apenas dejarse ver.

Morito reflejado en el agua entre los juncos

Somormujos y fochas ya se sientan sobre sus nidos, escondidos entre las plantas acuáticas y cientos de calamones los construyen aun mas profundos entre la castañuela. Moritos, garcillas y garcetas exploran ya la zona para comenzar a construir sus nidos sobre los tarajes. Continuamos esperando las esperadas lluvias de primavera que mejoren las condiciones para todos los que planean hacerlo aquí y por toda la marisma de Doñana.

About José Antonio Sánchez Iglesias

José Antonio Sánchez se licenció en Biología por la Universidad de Sevilla en 1985. Más tarde, durante varios años, se dedicó a organizar y guiar rutas de senderismo y naturaleza ...

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