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Marisma inundada con flores amarillas en primer plano

Después de la lluvia

Por José Antonio Sánchez Iglesias

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Un par de semanas después de que comenzaran las lluvias, las marismas de Doñana, una parte muy importante del conjunto del Parque Nacional, han cambiado bruscamente de aspecto. En tan solo unos pocos días hemos pasado de tener un paisaje de arcillas cuarteadas y colores amarillentos y ocres, a tener otro donde dominan las marismas inundadas y el color verde. También hemos pasado en pocos días de lamentarnos por unas pobres expectativas en el futuro cercano, a ilusionarnos con una prometedora primavera, en la que se espera que nuestras aves acuáticas encuentren condiciones favorables para desarrollar una fructífera temporada de cría.

Amanecer en la Raya Real

Más de 250mm de lluvia se han acumulado en los últimos días en la comarca de Doñana, más de 1/3 de la media anual. Bien es cierto que lo ideal es que la marisma se inunde un poco antes, en torno a principios del invierno, porque nuestras aves invernantes y reproductoras no se alimentan de agua, sino en su inmensa mayoría de los invertebrados y pequeños vertebrados que encuentran en ella condiciones favorables para desarrollar sus ciclos vitales. A diferencia de lo que ocurre con el aspecto de la marisma, que puede variar drásticamente en pocos días como hemos visto si llueve lo suficiente, con la comida para las aves no pasa lo mismo. Varias semanas se necesitaran ahora para que esas aguas de lluvia acumuladas en la marisma produzcan la comida que necesitan nuestras aves para entrar en fase reproductiva.

 

Durante los últimos meses nuestros vegetarianos ánsares invernantes tuvieron que arriesgarse en un peligroso viaje diario a zonas desprotegidas de arrozales y campos de cereal en el entorno del Parque para encontrar la comida que tanto escaseaba en la zona protegida por la escasez de lluvias. Nuestras garzas, patos, flamencos, espátulas, limícolas de invierno y otras aves acuáticas también tuvieron que elegir otras zonas húmedas cercanas para alimentarse durante los meses pasados a causa de la sequedad de la marisma.

Reflejos sobre la marisma inundada

Estas últimas semanas, cuando ya se acercaba la primavera, nuestras aves acuáticas reproductoras, y todos las aves de presa asociadas a ellas y demás especies que forman parte del ecosistema marismeño, empezaban a dudar que Doñana fuera a ser el lugar apropiado para pasar la primavera. Ahora todo eso ha cambiado. Se necesitará algo de tiempo, y puede que la reproducción comience más tarde, que las colonias de ardéidos tan espectaculares de Caño Guadiamar no se desarrollen tan enormes, que muchas de nuestras fochas y patos se tengan que conformar con una sola pollada; puede que nuestra población de moritos no crezca de manera exponencial como en los mejores años, y que las primeras cigüeñuelas tarden un poco más a construir sus nidos de palitos junto al borde del agua, pero aún así parece claro que tendremos una maravillosa primavera en la marisma, llena de espectaculares escenas de la naturaleza más vibrante.

 

Por el momento, mientras las aguas se asientan y se equilibran los niveles, grandes bandos de limícolas, entre los que destaca un gran número de agujas colinegras, acompañadas de combatientes, archibebes, chorlitos dorados, avefrías y otros se alimentan en las aguas más someras de lombrices y otros pequeños invertebrados del suelo que las crecidas han ahuyentado. Grandes grupos de patos y flamencos prefieren las aguas algo más profundas y alejadas. Las primeras garzas imperiales ya se esconden entre la castañuela a lo largo del Caño Guadiamar y el Lucio del Lobo. Golondrinas, aviones y vencejos continúan llegando. Las primeras lavanderas boyeras recién llegadas de África se mezclan con las lavanderas blancas que preparan su partida al norte. En la zona de Caracoles, las aguas provenientes de Entremuros alcanzan niveles altos, grandes bandos de gaviotas reidoras, moritos, cigüeñas, grullas, garzas y limícolas se alimentan de los invertebrados que el agua expulsa de la vegetación y el suelo.

Reflejos sobre la marisma inundada

Muchos milanos negros, ya de vuelta, comienzan a compartir los cielos de Doñana con los milanos reales, que ya comienzan a volverse a sus zonas de cría más al norte. Todavía se pueden ver algunos búhos campestres, pero no tardarán en irse, igual que los últimos grupos de grullas y ánsares.

El nivel de las aguas en las marismas no deja de crecer mientras las borrascas descargan lluvia sobre Doñana y las zonas adyacentes, y todavía se esperan más lluvias durante las próximas semanas. Esto pinta muy bien…

About José Antonio Sánchez Iglesias

José Antonio Sánchez se licenció en Biología por la Universidad de Sevilla en 1985. Más tarde, durante varios años, se dedicó a organizar y guiar rutas de senderismo y naturaleza ...

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