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bando de ánsares en vuelo

Doñana en octubre

Por José Antonio Sánchez Iglesias

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Acaba de comenzar el otoño y es ahora en octubre cuando normalmente comienza la temporada de lluvias, y con ellas vienen también a Doñana muchos miles de anátidas, grullas, limícolas y otras aves que llegan a su destino final después de un largo viaje desde del norte de Europa. Entre ellos destacan por su número los alrededor de 50.000 ánsares que eligen Doñana como zona de invernada cada año. El sonido casi mágico de los grupos volando en la madrugada sobre la aldea de El Rocío nos hace conscientes de la llegada de una nueva estación. El sol ya no se eleva tan alto sobre Doñana y la luz que baña sus paisajes se hace más suave y apropiada para la fotografía de naturaleza durante más tiempo cada día.

 

 

La berrea del ciervo se va haciendo menos espectacular día a día y ya cuesta ver a los imponentes machos con sus harenes y se va haciendo difícil escucharlos, pero comienza la ronca del gamo, no tan llamativa, pero que nos permitirá disfrutar de la presencia estos elegantes y delicados mamíferos. Además ahora comenzamos a poder ver con facilidad a grupos de ciervos alimentándose de las bellotas caídas debajo de los alcornoques; a menudo incluso elevándose sobre sus patas traseras para alcanzar las que todavía cuelgan de los árboles. Gamos y jabalíes se les unen en un festín que durará varias semanas.

 

Grupo de jabalíes y flamencos en el Caño Guadiamar

Grupo de jabalíes y flamencos en el Caño Guadiamar

 

Las yeguas marismeñas esperan con ansiedad también la llegada de las lluvias que aumentan su disponibilidad de alimento en la marisma. Los últimos charcos del Caño Guadiamar todavía atraen a grandes bandos de espátulas, moritos, garzas y flamencos y a ellos se acercan a beber grupos de jabalíes y gamos. Los aguiluchos laguneros lo sobrevuelan en busca de presas descuidadas. En la Dehesa de Abajo también suelen concentrarse un gran número de aves acuáticas, incluyendo algunas malvasías cabeciblancas y cercetas pardilla si el nivel del agua lo permite.

 

 

Comienza la recolección del arroz, un acontecimiento que atrae a enormes cantidades de aves que se arremolina sobre los campos recién recolectados y se desplazan de unos a otros en grandes bandadas siguiendo la actividad de cosechadoras y tractores. Los arrozales se convierten durante varias semanas una de las zonas más atractivas de Doñana. La reseca arcilla de la marisma comienza a desaparecer bajo un ligero manto de agua. Las zonas más elevadas de la Marisma de Hinojos verdean, igual que los prados bajo los pinares.

 

Cosechadora en los arrozales rodeada de aves

Cosechadora en los arrozales rodeada de aves

 

Los avistamientos de ejemplares de águila imperial ibérica son abundantes en octubre. En la Raya Real, las ahora húmedas arenas, ofrecen buenos rastros de nuestro mamífero más famoso, el lince ibérico, y otras especies como el tejón, el zorro o el meloncillo.

Continúan pasando por Doñana cada día en su viaje migratorio a sus cuarteles de invierno en África miles de collalbas grises, tarabillas norteñas, mosquiteros musicales, currucas zarceras, colirrojos reales, papamoscas grises y cerrojillos y otras pequeñas aves. Nos abandonan las últimas águilas culebreras, aguiluchos cenizos, lavanderas boyeras, terreras comunes y águilas calzadas.

 

 

Otras pequeñas aves como los petirrojos, currucas capirotadas y mosquiteros comunes, también comienzan a llegar como señal inequívoca del cambio de estación, y sus números se incrementan poco a poco hasta hacerse muy comunes. Otras como las alondras, zorzales comunes, bisbitas pratenses, lavanderas blancas y colirrojos tizones les seguirán pronto conforme las temperaturas desciendan. Llegan también los primeros bandos de avefrías y chorlitos dorados. Milanos reales, aguiluchos laguneros, halcones peregrinos, buzardos ratoneros, cernícalos comunes y currucas rabilargas aumentan el número de sus efectivos rápidamente. También vienen huyendo de los fríos norteños.

En los bordes de los caminos la mandrágora (mandragora autumnalis) abre sus flores azuladas, y la cebollas albarranas (drimia maritima) sus racimos de flores blancas. En los bosques aparecen las primeras campanillas de otoño (acis autumnalis), azafrán de otoño (crocus serotinus) y narcisos blancos (narcissus papyraceus). Las perdices pastan en grandes grupos. Las mariposas y las libélulas abundan todavía en marismas, arrozales y prados.

About José Antonio Sánchez Iglesias

José Antonio Sánchez se licenció en Biología por la Universidad de Sevilla en 1985. Más tarde, durante varios años, se dedicó a organizar y guiar rutas de senderismo y naturaleza ...

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