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ciervo berreando en el bosque

Doñana en Septiembre

Por José Antonio Sánchez Iglesias

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Septiembre es para todos el mes del comienzo de un nuevo año natural en Doñana, especialmente en lo que concierne a las lluvias. Es ahora cuando se comienzan a contabilizar las lluvias acumuladas del año y es ahora cuando todos nos preguntamos cómo vendrá el año próximo. Es esta una importante incógnita que se nos plantea cada año, si tendremos suficientes lluvias o no para que la marisma se inunde adecuadamente y asegure un buen periodo reproductivo para nuestras aves acuáticas y, por extensión, un buen año para todos los habitantes de Doñana. No son de esperar sin embargo abundantes lluvias en Septiembre, el comienzo del periodo de lluvias en Doñana suele retrasarse hasta el mes de Octubre.

Es ahora cuando los mayores mamíferos del Parque, los ciervos, realizan las tareas de cortejo y apareamiento, la berrea. Es un espectáculo de la naturaleza digno de presenciar y en Doñana es bastante sencillo. Cuando entramos en el bosque, los sonidos emitidos por los machos para demostrar su fuerza nos rodean y nos hacen partícipes de ese impresionante poder de la naturaleza. Otros grandes mamíferos como el gamo, el jabalí y el lince ibérico son también observables.

 

La migración otoñal o postnupcial, como se la llama en términos ornitológicos, está en pleno desarrollo durante este mes. Durante ella, cientos de miles de aves de todo tipo, desde pequeños pajarillos a cigüeñas y grandes rapaces, emprenden su viaje desde sus zonas de cría en Europa hacia el África subsahariana. Los abejarucos continúan anunciando su paso con su característico canto acompasado y aves en paso como las collalbas grises comienzan a atravesar las marismas por cientos cada día. Tarabillas norteñas, papamoscas grises y cerrojillos, mosquiteros musicales, carricerines comunes, currucas carrasqueñas y otras pequeñas aves las acompañan. Otras aves mayores en migración como el aguilucho cenizo también destacan por su número, es precioso ver pasar a los elegantes machos grises y los preciosos jóvenes de cuerpo rojizo.

Aguilucho cenizo joven volando al atardecer

Aguilucho cenizo volando al atardecer

 

La marisma espera reseca la llegada de las primeras lluvias. Sólo en el Caño Guadiamar es posible encontrar todavía algo de agua. Allí se concentran grandes cantidades de cigüeñas blancas, ya en migración, espátulas, moritos y flamencos. También abundan las garzas reales, garcillas y garcetas, cigüeñuelas, agujas colinegras y otros pequeños limícolas. En los tendidos eléctricos cercanos nos encontramos a menudo con algunas águilas culebreras, milanos reales, milanos negro y cernícalos primillas posados.

 

La mayor actividad de nuestra avifauna acuática se concentra en la amplia zona de arrozales que se extiende al noroeste de las zonas protegidas, por lo que no deberían pasarse por alto en una buena jornada de observación de aves en la región, o para cualquiera que quiera hacerse una idea de lo que Doñana es en la época estival, cuyo concepto que va mucho más allá de las zonas actualmente protegidas o catalogadas como tal en la comarca.

Garcillas y moritos sobrevolando los arrozales

Garcillas y moritos sobrevolando los arrozales

 

Las “tablas” de arroz han estado inundadas desde Mayo y cuatro meses después una miríada de larvas de libélulas y otros insectos, ranas, peces y toneladas de cangrejo rojo americano pululan en sus aguas convirtiendo la zona en una formidable despensa y un excelente refugio para miles de aves, entre las que destacan por su número, espectacularidad o rareza la cigüeña blanca, las primeras cigüeñas negras, el morito, la garza real, la garcilla cangrejera, el martinete, el avetoro, el flamenco, el aguilucho lagunero, el calamón, las últimas garzas imperiales, las canasteras y un buen número de limícolas en paso.

 

Junto a ellos, en la Dehesa de Abajo, donde suele quedar una buena lámina de agua, normalmente se concentran un gran número de aves acuáticas, entre las que destacan grandes números de cigüeñas blancas y flamencos, espátulas, martinetes, garzas reales, cigüeñuelas, agujas, fumareles y los últimos milanos negros y águilas calzadas.

Septiembre pueda que no ofrezca la espectacularidad de los paisajes de la marisma inundada de primavera, pero nos regala preciosas escenas de naturaleza en Doñana y su entorno y muy buenas oportunidades si te interesa la observación de aves.

VEN A CONOCER DOÑANA EN SEPTIEMBRE.

About José Antonio Sánchez Iglesias

José Antonio Sánchez se licenció en Biología por la Universidad de Sevilla en 1985. Más tarde, durante varios años, se dedicó a organizar y guiar rutas de senderismo y naturaleza ...

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