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Black-winged kite in a tree

Elanio común: un fantasma al atardecer

Por José Antonio Sánchez Iglesias

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Hace unas semanas tuvo lugar un afortunado encuentro en las Marismas de Aznalcazar, un precioso ejemplar de este ave, una de mis tres especies favoritas, consintió posar para nosotros a corta distancia, lo cual me permitió obtener una buena colección de fotografías. Ya en casa disfruté tanto viéndolas en el ordenador que tuve claro que tenía que compartir con todos vosotros tanta belleza, y qué mejor momento que estas fechas en las que estamos para hacerlo. Permíteme presentarte al elanio azul, como a mi me gusta seguir llamándolo, una elegante y preciosa pequeña rapaz de ojos rojos como rubies, algo mayor que un cernícalo común, cabeza blanca, plumaje gris azulado y patas amarillas. Tiene anchas alas puntiagudas como el halcón, pero se cierne durante la caza como un cernícalo y planea con las alas levantadas como un aguilucho, compartiendo con él también los colores de su plumaje, principalmente gris, blanco y negro, aunque a diferencia de ellos el elanio raramente se posa en el suelo.

Mitad águila, mitad búho

El hoy llamado elanio común, es un ave bastante silenciosa cuya voz apenas podemos escuchar durante el cortejo. Las poblaciones que se encuentran en zonas intertropicales se comportan ecológicamente como los búhos nómadas de zonas boreales: pueden desplazarse a grandes distancias y se reproducen cuando hay explosiones demográficas de las presas que les sirven de alimento. Son crepusculares o nocturnos. Presenta además una serie de características morfológicas, que bien podrían ser el resultado de convergencia evolutiva, que también los asemeja a los búhos: plumas de vuelo con bárbulas aterciopeladas que le posibilitan un vuelo silencioso, zigodactilia (dos dedos hacia delante y dos hacia atrás), ojos grandes y frontales que le ofrecen visión binocular, largas cerdas peribucales y tarsos gruesos y cortos. También al igual que los búhos, el elanio tiene una gran boca con la que es capaz de tragar las presas enteras. Recientes estudios parecen colocarlos entre los más antiguos de la familia Accipitridae y erróneamente emparentados con los milanos.

Elanio común posado en un poste

Un inmigrante que hizo la naturaleza ibérica más bella

Llegados a la Península Ibérica desde las sabanas africanas en la segunda mitad del siglo XX, los elanios encontraron en nuestras dehesas, bosques abiertos y zonas agrícolas asociadas el habitat ideal para asentarse y prosperar. La roturación de zonas forestales y la implantación de modernos sistemas agrícolas y ganaderos provocaron un cambio en la utilización del suelo, sobre todo en Extremadura, donde grandes encinares fueron aclarados y los pastos tradicionales convertidos en cultivos de cereal. Esto favoreció el establecimiento de individuos procedentes de Portugal y la creación de grandes colonias de cría en las dehesas extremeñas. Desde 1970, cuando se produjo la primera cita de reproducción en España, la subespecie elanus caeruleus caeruleus llegada desde Africa ha aumentado su zona de distribución por el cuadrante sur occidental de la Península, llegando a establecerse más allá de los Pirineos en el departamento francés de Las Landas. Se la considera una de las rapaces más abundantes a nivel mundial al distribuirse por el Africa subsahariana, Asia tropical y ahora Europa, donde se encuentra en expansión.

La rapaz perfecta

Se trata sin duda de una ave generalista capaz de adaptarse a una amplia variedad de ecosistemas abiertos con poca densidad de arboles parecidos a sus zonas de origen en Africa y qué ha sabido adaptarse y sacar provecho del impacto de la actividad humana sobre el medio ambiente. La especie se distribuye por todo el Paleártico Occidental, Asia (Arabia y desde Pakistán hasta Filipinas e Indonesia) y el África Subsahariana. Ver mapa de distribución. Los elanios pueden vivir desde a nivel del mar a colonizar zonas de hasta 3.000 metros de altitud.

 

Como veis, se trata de la rapaz perfecta que es capaz de alimentarse de una gran variedad de presas como pequeños mamíferos, aves, reptiles e insectos. Se ciernen sobre un posible objetivo y cuando localiza la presa, el elanio desciende lentamente con las alas ligeramente levantadas hasta que, a pocos metros del suelo, las pliegan hacia arriba, cayendo repentinamente sobre su presa, igual que hacen los cernícalos. Es especialmente activo durante el crepúsculo, siendo por tanto las horas cercanas al atardecer y el amanecer los mejores momentos del día para localizarlo, pasando la mayor parte del día descansando en su posadero habitual. Su pálido plumaje le ayuda a camuflarse, especialmente en días grises y nublados; tímido y poco dado a dejarse notar, cubierto por su sabana blanca nos impresiona su belleza de mirada roja, es el fantasma de la dehesa.

 

Extraordinario instinto de reproducción

Anidan a menudo en árboles solitarios de poca altura que dominan sobre un amplio territorio abierto de caza de unos 5 km cuadrados sobre herbazales o zonas agrícolas. Ambos sexos, de igual aspecto, participan en la construcción de un nido poco elaborado de ramas secas, así como en la incubación de los huevos y alimentan de los 3 o 4 pollos que suelen tener. Las hembras reproductoras suelen abandonar el nido cuando los jóvenes ya pueden volar, siendo el macho el que continúa con ellos a veces incluso durante varios meses mas. En los juveniles la corona y el pecho están teñidos de marrón; la espalda es grisácea oscura con las escapulares decoradas con bordes de color blanco; el área oscura en el las alas es más oscura que en los adultos; las plumas de la cola tienen terminaciones grisáceas; las plumas de vuelo, coberteras mayores y primarias con puntas blancas. En abundancia de alimento pueden llegar a tener más de una pollada en un mismo año. Durante el invierno suelen abandonar sus zonas de cría y ocupar otros territorios donde la comida sea abundante, a veces a varios cientos de kilómetros de distancia.

En Doñana la especie está en claro expansión, ocupando zonas agrícolas y dehesas cercanas el Parque Nacional, aunque escaso en su interior. Los pastizales en el entorno del Cortijo de los Mimbrales, la vera cercana al Alcornocal de Matasgordas, las marismas transformadas de Aznalcazar en época invernal, la Dehesa de Pilas y zonas agrícolas cercanas y sobre todo los nuevos bosques abiertos creados a lo largo de Corredor Verde del Guadiamar han atraído recientemente a un creciente número de elanios.

 

El bosque protector, documental de La 2

Colección de fotografías y videos

About José Antonio Sánchez Iglesias

José Antonio Sánchez se licenció en Biología por la Universidad de Sevilla en 1985. Más tarde, durante varios años, se dedicó a organizar y guiar rutas de senderismo y naturaleza ...

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