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La llegada del verano en Doñana

Por Lucía Lozano Villarán

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El calor aprieta, los prados se agostan, la marisma se seca y se agrieta y el color verde va perdiendo lentamente su predominancia en favor del amarillo, ha llegado el verano a Doñana.
La marisma de El Rocío congrega siempre a principio de verano a un gran número de aves que se aprovechan de las aguas ya someras pero aun ricas en alimento junto a la aldea. Estos días se pueden observar con facilidad, y a corta distancia si se intenta en las primeras horas de la mañana, grandes grupos de flamencos, cigüeñas y garzas reales; también grandes grupos de agujas colinegras y algunas avocetas y cigüeñuelas. Sobrevolando la laguna hay numerosos fumareles cariblancos, gaviotas cabecinegras y los persistentes milanos negros. En definitiva, es uno de los puntos del Parque de mayor interés estos días para todo el que se acerque a El Rocío.
En los pinares y alcornocales del norte del Parque Nacional las ciervas se ocultan con sus crías en la espesura, especialmente a partir de media mañana cuando el sol ya aprieta; las perdices, todavía en grupos familiares, se dejan ver fácilmente, y los incansables milanos continúan, ahora en grandes grupos de individuos jóvenes, sobrevolando arroyos, bosques, prados y marismas cercanos al Coto del Rey. Las pequeñas crías de lince van cogiendo peso día a día bien alimentados por su madre en un buen año de conejos. Si ver un lince ya es una experiencia en sí misma, si se tiene la suerte de ver a un adulto acompañado de sus crías el momento se convierte en inolvidable.
En la zona de contacto entre bosques y marismas las manadas de ciervos y gamos aprovechan solo las horas más frescas del día para pastar y ramonear, después de lo cual desaparecen en la espesura. Los mochuelos de los majanos cercanos nos miran pasar con indiferencia como casi cada mañana mientras algunos milanos se desperezan posados en las interminables vallas para el ganado que atraviesan la extensa marisma.
Es buen tiempo ahora para la observación de la colorida Ganga Ibérica, siendo una especie de reproducción tardía es ahora cuando se presentan más activas teniendo que alimentar a sus polladas constantemente. Terreras, cogujadas y calandrias encuentran también ahora a principios de verano buenas condiciones al tener grandes extensiones ya secas y manchas de agua todavía repartidas por la gran llanura. Las liebres también se encuentran a gusto en estas condiciones duras para la mayoría, aunque no puedan nunca olvidar la presencia de varias parejas de Águilas Imperiales en la zona que estarían encantadas de poder llevar a sus polluelos un buen trozo de carne fresca para comenzar el día.
Conforme avanzamos hacia el Este en la Marisma de Hinojos los amarillentos pastos van tornando lentamente hacia el verde hasta alcanzar el Caño Guadiamar donde todavía se mantiene una buena profundidad de agua. Allí se concentran de nuevo patos, garzas, flamencos, espátulas y algunos limícolas. Escondidos en los altos carrizales los calamones, pollas de agua, carriceros, martinetes y avetorillos todavía se muestran muy activos, algunos enfrentándose a una segunda cría como suele ocurrir en años de bonanza como este. Los somormujos también abundan en el caño, las crías ya han alcanzado el tamaño de los adultos aunque todavía se las diferencia por sus cabezas ralladas. Es en estos buenos años también cuando varios miles de flamencos encuentran las condiciones adecuadas para reproducirse en las marismas de Doñana, una guardería con varios miles de pollos se ha formado unos kilómetros al sur del Caño, demasiado alejados de nuestro recorrido para ser vistos.
Llegados al Centro de Visitantes de José A. Valverde la actividad de cría de cientos de parejas de Moritos, Garzas Imperiales, Garcillas Cangrejeras, Garcillas Bueyeras y Garcetas continúa. Considerando lo avanzado del año es inusual ver tal actividad todavía en la colonia. Un poco más hacia el Este, en el Lucio del Lobo también se concentran todavía grandes grupos de zancudas, limícolas y patos, y pequeños grupos de gamos se ocultan en los altos almajos buscando la hierba fresca entre ellos. Varias Águilas Culebreras que utilizan los postes de la línea eléctrica que discurre a lo largo de la pista como posadero levantan vuelo a nuestro paso y nos regalan sus majestuosos planeos para ir a posarse unos pocos postes más adelante si ya han comido o aprovechar el esfuerzo y continuar vuelo en busca de alguna jugosa culebra si aún no lo han hecho.
En la antigua Casa Bomba de los Garrido, junto al Caño Guadiamar, la cual se mantiene todavía en pie a duras penas, han vuelto a criar con éxito varias parejas de Cernícalos Primilla. Adultos y jóvenes se observan posados en los en los cables cercanos si la mañana no está muy avanzada. En el túnel que solía conducir el agua bombeada de los campos agrícolas cercanos hacia el caño también se han reproducido con éxito varias parejas de golondrinas dáuricas y comunes que todavía no han comenzado su viaje de regreso al sur.
Un prometedor año de lluvias nos está dejando un comienzo de verano muy atractivo en los bosques y marismas del norte de Doñana. Si estáis pensando en pasar unos días por nuestra zona este verano y disfrutar de nuestras maravillosas playas no olvide que el Parque Nacional merece una visita incluso en verano.

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