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Letargo veraniego

Por Lucía Lozano Villarán

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De vuelta de las vacaciones, con energías renovadas, y después de varias semanas de duro trabajo, por fin encuentro un momento tranquilo para contaros como está Doñana estos días.
Ni que deciros tiene que el caluroso verano que estamos teniendo está pasando factura a especies y ecosistemas en el Parque. Nada nuevo sin embargo, es la misma historia de cada verano a la que animales y plantas tienen que adaptarse o…morir.
Durante nuestras rutas esto días solemos comenzar haciendo una pequeña parada al borde de la Madre de las Marismas, donde se concentran todavía buen número de flamencos, espátulas, cigüeñas, garzas, avocetas, cigüeñuelas y otros pequeños limícolas. Muy temprano por la mañana, aún es posible observar también como pequeños grupos de ciervos retornan al bosque después de haberse acercado antes del alba a comer algo de hierba fresca y beber algo de agua. Los machos ya presentan las cuernas completamente desarrolladas y parecen listos para la nueva época de celo que dará comienzo cualquiera de estos días.
Una vez en la Raya Real solemos encontrarnos con algún que otro mochuelo mirándonos con sus grandes ojos amarillos y su constante expresión de asombro. No es hasta el segundo vistazo cuando uno se da cuenta si en realidad el mochuelo esta de frente o de espaldas, su cabeza puede girar 180º para mirar sin necesidad de girar el cuerpo. Pero su adaptaciones evolutivas han ido más allá, esta especie ha desarrollado en la nuca un par de manchas blancas mucho mayores que las del resto de su plumaje que sirven para imitar unos grandes ojos que te miran y confundir a un potencial predador. Tienen posaderos habituales así que a los guías no nos resulta demasiado difícil encontrar algo que para el ojo profano sería imposible debido a su excelente camuflaje.
Perdices y conejos en el suelo, siempre atentos a su entorno, y Águilas Calzadas sobre ellos altas en el cielo son parte del verano de Doñana. Los Milanos Negros nos dejaron hace ya varias semanas, pero estas pequeñas pero hábiles cazadoras siguen sobrevolando nuestros bosques. Los primeros Milanos Reales se han empezado a ver, muchos más les seguirán y se quedaran con nosotros todo el invierno. Los Aguiluchos Cenizos y las Águilas Culebreras son también rapaces habituales estos días en los terrenos más abiertos de la marisma; en este caso van de paso, aves migrando hacia el sur, en dirección a sus cuarteles de invierno en África.
Los linces de Doñana no han tenido un buen año, tanto en los centros de cría como en la naturaleza han disminuido el número de cachorros con respecto a años anteriores. Sin embargo los avistamientos en el recorrido que atraviesa los bosques norteños de Doñana durante esta estación seca son abundantes. Raro es el día que los visitantes de Doñana se vuelven si ver alguno; habitualmente los de algún vehículo de los varios que entran cada día tienen la suerte de disfrutar de la observación de este elegante animal.
Ya ha comenzado la migración de otoño. Ya se pueden ver sobre las vallas marismeñas las primeras Collalbas Grises pasando por Doñana, acompañadas por abundantes Zarceros Comunes entre los tarajes cercanos al agua. Al borde de los caminos se observan muchas Currucas Tomilleras y algunas Currucas Zarceras también en paso.
En los bordes de la Marisma de Hinojos solemos también encontrarnos con pequeños grupos de ciervos, que aprovechan las primeras horas de la mañana para alimentarse, antes de volver al refugio de la sombra en los bosques en cuanto el sol empieza a calentar.
Llegados al Caño Guadiamar nos detenemos para observar a corta distancia espátulas, flamencos, garzas reales e imperiales, moritos, cigüeñuelas, agujas y otras pequeñas especies de aves acuáticas que se refugian en sus recalentadas aguas. En la colonia de cría alrededor del Centro de Visitantes José Antonio Valverde, donde hacemos una parada para descansar un poco y tomarse algo fresco, todavía quedan un buen número de moritos alimentando a sus pollos tardíos; un continuo trasiego de pequeños grupos de adultos a lo largo del Caño Guadiamar nos da pistas de que todavía hay  mucha actividad en la colonia.
También solemos pasarnos por los cercanos arrozales de Hato Ratón, allí se refugian en esta época del año un buen número de aves en busca de alimento; las Garzas Imperiales son especialmente abundantes.
En resumen, está claro que no es la mejor Doñana esta del mes de Agosto, su naturaleza se ralentiza esperando revitalizarse con las cercanas lluvias de otoño. Pero aun así sigue ofreciendo al visitante un buen número de atractivos.

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