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Lince ibérico

Reyes y señores. El Lince y el Alcaudón Real

Por José Antonio Sánchez Iglesias

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Kate y Nicholas, durante una de nuestras visitas privadas, tuvieron la suerte de disfrutar de un gran avistamiento de lince. Durante unos 3 o 4 minutos un impresionante Lince Ibérico estuvo mucho más interesado en los sonidos que venían de potenciales presas que preocupado acerca de nuestra presencia.

Era una mañana fría y había helado por primera vez este invierno sobre los claros del bosque que carecían de la protección de las copas de los árboles. Mientras atravesábamos el denso pinar, el recién despertado sol intentaba abrirse paso a través de los árboles tiñendo el cielo de rojo y naranja. Quién decide cuándo lo venos y cuándo no, no lo sé. Simplemente ocurrió, mi cabeza estaba girada hacia la dirección adecuada y allí estaba, muy cerca de la valla del Parque, sentado tranquilamente sobre sus patas, como si estuviera esperando al próximo conejo que se pusiera a tiro. Ni se inmutó cuando llegamos en el Land Rover; apenas giró su cabeza durante un segundo hacia nosotros, eso fue todo, y continuó haciendo lo que estaba haciendo, no mucho en realidad, solo esperar.

Lince ibérico

Lince ibérico

¿Has visto alguna vez un felino en la naturaleza lo suficientemente cerca como para ver su expresión facial? Cada vez que yo lo hago pienso lo mismo, parecen tristes. Hay algo en sus caras, en sus gestos…Bueno, el caso es que nuestro gato salvaje giró la cabeza en sentido opuesto a donde estábamos nosotros, redireccionando al mismo tiempo sus orejas, y cambió de posición estirando sus patas delanteras con la intención de percibir la más ligera vibración del frío aire. Había algo que se movía en los matorrales, pensamos. Nuestro lince repitió la operación varias veces pero sin resultado. Nuestras grandes expectativas de verlo cazar se esfumaron cuando de repente, se puso de pie sobre sus cuatro patas y comenzó a caminar lentamente, muy lentamente alejándose de nosotros. No creo que nuestra presencia alterara en absoluto su comportamiento. El simplemente se alejó de nosotros para intentar probar a conseguir su desayuno en alguna otra parte, se alejó tranquilamente, con toda majestuosidad, como el rey que es, el rey del bosque. Todavía manteniendo la respiración por la emoción, lo vimos desaparecer detrás de un lentisco. Y eso fue todo, un pequeño retazo de la vida de un lince observado a través de ojos humanos.

¿Qué más puedo ofrecer a mis clientes después de algo así? Eso es lo que yo pensaba cuando arranque el coche de nuevo. Difícil iba a ser, pero tenía otras cuatro horas por delante para enseñar Doñana a Kate y Nicholas.

Alcaudón Real

Alcaudón Real

A pesar de la fría mañana los Chochines, Agateadores, Verdecillos, Currucas Cabecinegras, Jilgueros, Mosquiteros y Petirrojos trabajaban conjuntamente para completar una preciosa sinfonía de sonidos melódicos. La primavera todavía está lejos, pero ellos la sienten llegar. El solitario Alcaudón Real no comparte la alegría con ellos, permanece erguido e hierático en su punto de observación habitual sobre el claro; en ausencia del Azor, él es el Señor de aquellas tierras. Con el permiso del Águila Calzada que voló sobre nuestras cabezas, muy escasa en invierno, aunque no creo que fuera a interesarse demasiado por lo que pasa por debajo de las copas de los árboles.

Los ciervos incluyen ahora en su dieta la hierba tierna y fresca que crece en los prados y en los bordes de la marisma, lo que llamamos aquí la vera. Nos encontramos con varios grupos de hembras y jóvenes acompañados de varios machos los cuales, una vez terminadas la época de celo, compartían tareas de vigilancia para el grupo. Parecían todos muy fuertes y sanos. Los Milanos Negros, Ratoneros, Aguiluchos Pálidos y Laguneros y los Cernícalos Comunes habían incrementado rápidamente sus números en las últimas semanas; también encontramos un par de Elanios Azules, que estaban felizmente de vuelta en sus habituales cuarteles de invierno después de los últimos inviernos demasiado lluviosos.

Un gran bando mixto de Jilgueros y Trigueros se alimentaba sobre los campos de cardos de los bordes de la marisma y levantaban el vuelo cada pocos minutos mientras un Mochuelo, sentado en su rama habitual en la conejera artificial de Veta Zorrera, disfrutaba del espectáculo. Podíamos oír en la distancia los bandos de ánsares en vuelo camino de los arrozales; allí estarán a salvo hasta el sábado cuando los cazadores jugarán de nuevo a ese juego en el que ellos nunca pierden.

Halcón Peregrino

Halcón Peregrino

El viento del norte comenzó a soplar más fuerte en marisma abierta, el sol que brillaba sobre nuestras cabezas ya no era suficiente para mantener a Kate a gusto así que se quedó dentro del Land Rover para observar desde allí el Halcón Peregrino que encontramos posado en un poste a casi 1 km de distancia, parecía tener algo entre sus garras. Un poco más al sur, no lejos de un grupo de varios cientos de ánsares, un Esmerejón contemplaba el paisaje sentado sobre una boñiga de vaca, uno de sus posaderos habituales.

Cuando llegamos al Caño Guadiamar a ninguno de nosotros le apetecía salir del coche y montar el telescopio para mirar una pareja de Cigüeñas Negras y un gran bando de Espátulas, el día se había puesto muy desagradable y como podíamos casi oler el café del Centro de Visitantes, así que decidimos tomar un descanso.

Con nuestras energías restauradas, disfrutamos de varios Aguiluchos Laguneros y Milanos Negros maniobrando sobre la laguna sobrevolando a varios Flamencos y un bando de Ánades Frisos y Patos Cuchara; un Calamón se escabulló entre las eneas y un grupo de Martinetes se encogían de frio en un taraje.

Un par de cafés más tarde estábamos listos para ir a buscar a las Grullas. Kate estaba especialmente interesada en verlas, así que le dije que no se preocupara, que las encontraríamos. Primero intentamos en el Lucio del Lobo, al este del centro de visitantes, pero allí no había ni rastro de ellas, aunque encontramos un gran grupo de unas 20 hembras de gamo conducidas por un gran macho. Sobre el tendido eléctrico un Cernícalo molestaba a un Ratonero, y enormes bandos de Calandrias y Alondras compartían en armonía los campos de cereal cubiertos ya por una delicada alfombra de hierba. Grupos de Cuervos también se alimentaban en los campos, sobrevolados por una pareja de Milanos Reales.

Grullas en vuelo

Grullas en vuelo

No había rastro tampoco de los Alcaravanes de Huerta Tejada, en un día como aquel, con esos vientos fríos soplando del norte, se esconden para protegerse detrás de la vegetación, haciendo más difícil su avistamiento. Más Ratoneros y Milanos de camino de Entremuros mientras continuábamos la búsqueda de las Grullas sin resultados. Tienen que estar en alguna parte, dije yo.

Continuamos moviéndonos hacia el norte ahora, paramos junto a la Casa Bombas, donde unos cuantos Martinetes se espantaron y fueron a esconderse entre los carrizos y los Cernícalos Comunes que viven allí levantaron vuelo y aprovecharon para echar un vistazo alrededor. Yo aproveché para otear los campos en la distancia y, por fin, buena suerte, allí estaban al fin, un gran bando de varios cientos de Grullas a unos 4  o 5 km de nosotros, ¡un avistamiento prometedor!

Cinco minutos más tarde Kate pudo disfrutar por fin de unas maravillosas vistas de ellas. Las Grullas son aves muy tímidas en Doñana, incluso estando a unos 400 metros de ellas comenzaron a levantar el vuelo para posarse de nuevo un poco más allá. Kate no se despegó del telescopio para no perderse ningún detalle. Sintiéndome un poco más relajado después de haber encontrado a las grullas comenzamos a movernos de vuelta a El Rocío con la satisfacción del trabajo bien hecho.

About José Antonio Sánchez Iglesias

José Antonio Sánchez se licenció en Biología por la Universidad de Sevilla en 1985. Más tarde, durante varios años, se dedicó a organizar y guiar rutas de senderismo y naturaleza ...

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