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Grupo de flamencos en vuelo

El verano a la vuelta de la esquina

Por José Antonio Sánchez Iglesias

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El verano está llamando a nuestra puerta; los prados y bordes del bosque ya no estan verdes aunque algunos grandes lirios azules, margaritas, nazarenos, espuelas de caballero, clematis y especialmente jaguarzo blanco, con sus abundantes flores de intenso color amarillo, continúan poniendo unas notas de color en ellos. Los conejos saltan felices por la mañana temprano, vigilados por los ojos del lince ibérico, escondido detrás de un arbusto. Es muy habitual encontrarnos con rastros frescos pero algo más difícil toparse con el uno de nuestros grandes gatos salvajes en peligro de extinción. No lejos de ellos, una hembra de perdiz, a la cabeza de una larga hilera de hasta 12 pollitos, mueve la cabeza sin cesar para vigilar y estar preparada para ponerlos en alerta en caso de detectar algún peligro potencial.

Perdiz con pollos

Perdiz con pollos (foto de David Matthews)

De camino a las marismas paramos de vez en cuando para disfrutar de algún milano negro posado en la rama de su alcornoque preferido junto al camino, algunos están anillados. El sinuoso rastro de una serpiente que atraviesa las arenas también nos obligan a parar, igual que una pareja de águilas calzadas que prepara aún su nido arriba de un gran fresno. Un joven ciervo nos mira con pereza y nos enseñas sus dos pequeñas cuernas todavía en crecimiento.

 

Al llegar a la vera comenzamos a ver pequeños grupos de ciervas comiendo en los prados de altas gramíneas que cubren ahora grandes zonas junto a los alcornocales.  Observando con cuidado nos damos cuenta que les acompañan sus cervatillos, medio escondidos en al vegetación. Desde nuestra parada habitual para observar la fauna de las praderas, dedicamos algún tiempo a contemplar las trampas de hormiga león, que abundan ya en todas las zonas arenosas y los primeros adultos ya vuelan torpemente.

 

Un grupo de milanos negros posados sobre una valla nos da la bienvenida a la entrada de las marismas; los últimos charcos de aguas someras todavía atraen a moritos y garcillas. Algunas cigüeñuelas, avefrías y avocetas todavía terminan de empollar sus huevos o ya alimentan a sus pollos recién nacidos.  Los mosquitos ya no son un problema con lo que podemos parar  disfrutar durante un rato de las amplias vistas y para intentar encontrar a la esquiva ganga ibérica o mirar los lejanos grupos de yeguas marismeñas.

 

Continuamos y paramos varias veces de nuevo para disfrutar del colorido plumaje de varias garcillas cangrejeras en plumaje nupcial y del vuelo acrobático de los fumareles cariblancos de pesca sobre las aguas someras. Un gran número de jóvenes lavanderas boyeras, terreras comunes, terreras marismeñas, cogujadas comunes y calandrias vuelan activamente sobre la carretera y se posan justo delante nuestro. Varias currucas tomilleras salen de los arbustos para unirse a los abundantes buitrones que nos saludan a nuestro paso.

 

A la llegada al Caño Guadiamar la actividad aumentan rápidamente. Carriceros tordales y comunes entonan sus cantos desde las eneas y carrizos, representando un papel protagonista en una gran sinfonía de sonidos. Se les unen calamones, fochas, zampullines chicos, ruiseñores bastardos y avetorillos y otros como flamencos, moritos, golondrinas comunes y dáuricas nos sobrevuelan para ayudar también. Es el momento perfecto y lugar para poner a prueba tus habilidades de identificación de cantos. Desde el mejor punto de observación sobre el antiguo puente podemos observar los preciosos plumajes de cría del zampullín cuellinegro y el somormujo, los de los  porrones comunes y los patos colorados; con un poco de suerte podremos observar especies tan raras como el porrón pardo o la malvasía cabeciblanca. Una pareja de cercetas carretonas y varias cercetas pardillas también han sido vistas recientemente aquí.

Macho de porrón pardo

Macho de porrón pardo

 

Nos movemos después a lo largo de la carretera que bordea el Caño y nos encontramos con un precioso paisaje de azul de agua y verde de castañuela y bayunco y con varias garzas imperiales, dos culebreras, carriceros comunes, trigueros posados en la valla, fumareles cariblanco de pesca y toda una colonia de cernícalos primillas.

 

No lejos de allí, el Centro de Visitantes de José Antonio Valverde nos ofrece un merecido descanso, una deliciosa taza de café y estupendas vistas sobre la famos colonia de cría de ardeidos, una de las maravillas más destacadas de Doñana en primavera.

Colonia de ardeidos de José A. Valverde

Colonia de ardeidos de José A. Valverde

About José Antonio Sánchez Iglesias

José Antonio Sánchez se licenció en Biología por la Universidad de Sevilla en 1985. Más tarde, durante varios años, se dedicó a organizar y guiar rutas de senderismo y naturaleza ...

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