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Black winged kite under the sunrise light

Inviervera

Por José Antonio Sánchez Iglesias

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Este invierno seco y cálido que nos ha acompañado durante las últimas semanas, más parecido a la primavera que otra cosa, nos ha traído una serie de cambios evidentes en los acontecimientos naturales habituales en Doñana para esta época del año.

Las marismas junto a El Rocío presentan un buen nivel de inundación y en ella se pueden encontrar una gran variedad de aves como flamencos, espátulas, cigüeñas, moritos, garzas, cigüeñuelas, agujas colinegras, patos cuchara y muchos más. A estos se suman grandes grupos de ciervos que pastan en sus márgenes y los típicos grupos de caballos semi-salvajes. Golondrinas y aviones se alimentan sobre la marisma desde hace ya semanas. En conjunto, y con la ayuda de la línea de casas y la Ermita de El Rocío, se compone un precioso paisaje digno de las mejores instantáneas fotográficas.

La Ermita de El Rocío con las marismas en primer plano

En los pinares de Coto de Rey, los verdes prados han comenzando prematuramente a llenarse de flores y las primeras orquídeas han florecido varias semanas antes de lo normal. Los narcisos blancos abundan este año, favorecidos por las buenas temperaturas y la suficiente humedad del suelo y las primeras flores blancas de las campanillas de primavera ya vienen decorando los bosques desde finales de Febrero, adelantándose también  más de un mes. Grandes alfombras de crucíferas también se extienden bajo las copas de los pinos piñoneros en muchas zonas del bosque y las primeras gramíneas ya florecen incluso antes del comienzo de la primavera.

 

Los milanos negros en buen número ya emiten sus típicos quejidos desde sus posaderos en fresnos, pinos y alcornoques y ya se les pueden ver transportando material para la construcción del nido, sin parecer importarles en absoluto que falten todavía 10 días para el comienzo oficial de la primavera. Las águilas culebreras y calzadas también vuelan ya sobre los cielos de Doñana, algunas desde la última semana de Febrero.

Milano negro posado sobre una rama

Los linces ibéricos, todavía terminando su periodo de apareamiento, se dejan ver a menudo paseando por las zonas abiertas del bosque, acompañados de cerca por pequeños grupos de ciervos y jabalíes. Las huellas del zorro y el tejón se suman a las de estos a lo largo de los caminos que seguimos en nuestro todo terreno mientras atravesamos pinares y alcornocales.  Las perdices ya llevan emparejadas varias semanas y así continuaran, estrechando sus vínculos de pareja, hasta completar el ciclo reproductivo con la venida de los pollos en Mayo. No hay perdiz soltera, todas encuentran la manera de encontrar pareja,  cómo sigue resultando un misterio para mí.

No hay ni que decir que abubillas, verdecillos, verderones, jilgueros, chochines, pinzones, agateadores, ruiseñores bastardos, totovías, carboneros, herrerillos, currucas cabecinegras y rabilargos componen una compleja sinfonía de sonidos que inunda el bosque cada mañana. Los primeros alcaudones comunes ya se han dejado ver. Los ruiseñores, zarceros, abejarucos, oropéndolas y otros pájaros migradores deben estar al llegar. Los colirrojos tizones, petirrojos, mosquiteros y currucas capirotazos comienzan a escasear. Los últimos zorzales invernanates todavía se acercan a los últimos charcos del bosque a beber.

Zorzal común junto a un charco

En la vera, los prados cercanos al borde de la marisma se están cubriendo rápidamente de las típicas alfombras rosadas de los geranios silvestres y los elanios, ya inmersos en al incubación de sus huevos, salen a cazar aprovechando las últimas luces del día. Pocas cosas pueden competir en belleza con la silueta de estas preciosas aves, el blanco níveo de sus pechos, el delicado gris pastel de sus nucas y sus brillantes ojos rojos a la luz del atardecer. Varias parejas de águilas imperiales sobrevuelan los bordes forestales en busca de alimento a diario, adentrándose a menudo hacia las marismas circundantes.

Las Marismas de Hinojos y Aznalcázar lamentablemente no se han llenado adecuadamente este año, pero eso no impide que nos sigan ofreciendo grandiosas vistas de un paisaje salpicado de prados verdes donde pastan las yeguas y zonas encharcas que atraen a una apreciable variedad de aves acuáticas. Buitres leonados, ratoneros, aguiluchos laguneros, cernícalos y milanos reales las sobrevuelan constantemente buscando la oportunidad para alimentarse. Grandes grupos de cigüeñas en migración hacen parada de repostaje en las marismas de Doñana estos días.

 

Las últimas grullas también pueden todavía observarse alimentándose en las marismas, observadas en la distancia por grupos de jabalíes que también buscan cualquier oportunidad de alimentarse moviéndose por amplias zonas de la llanura.

 

El Caño Guadiamar es donde se acumula la mayor cantidad de agua, junto con las zonas que rodean al Centro de Visitantes José Antonio Valverde. Allí es posible encontrar grandes grupos de flamencos, cigüeñuelas, agujas colinegras y anátidas. Calamones y gallinetas abundan también entre los carrizos.

 

El grueso de carricerines comunes ya ha atravesado Doñana este año, inusualmente temprano, y el canto inconfundible de las primeras buscarlas ya se deja oír entre las eneas y tarajes del antiguo cauce del Río Guadiamar. Somormujos, zampullines, espátulas, patos colorados y las últimas agachadizas también se alimentan en el caño.

Pareja de moritos copulando

 

 

 

Muchas aves acuáticas ya muestran signos evidentes de que la época de reproducción se aproxima, como esta pareja de moritos que ya practican con posturas que serán nuevas para muchos de ellos.

 

 

NOS PARECEN ESTOS SUFICIENTES MOTIVOS PARA INVITAROS A VENIR A DOÑANA ESTA PRIMAVERA QUE SE NOS ECHA ENCIMA CON PRISAS. AQUÍ OS ESPERAMOS.

 

 

 

 

 

 

About José Antonio Sánchez Iglesias

José Antonio Sánchez se licenció en Biología por la Universidad de Sevilla en 1985. Más tarde, durante varios años, se dedicó a organizar y guiar rutas de senderismo y naturaleza ...

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