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Agrupación de caracoles sobre un poste viejo de una valla con una señal de coto de caza

La larga siesta de los caracoles

Por José Antonio Sánchez Iglesias

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¿Por qué  los caracoles se arraciman en verano sobre las zonas altas de las plantas y los postes de las vallas? Vamos a intentar explicároslo a continuación.

Caracoles cubriendo casi por completo una mata seca

Nuestros caracoles terrestres son de hábitos principalmente nocturnos, ya que durante la noche la presencia de predadores disminuye y las condiciones ambientales les son más propicias, al aumentar sensiblemente la humedad del entorno. Durante la época favorable del año, con temperaturas suaves y con una humedad ambiental adecuada, los caracoles terrestres se alimentan en el estrato herbáceo más cercano al suelo, pudiendo mantenerse activos buena parte del día también.

 

Pero cuando la primavera da paso al verano, aumenta la temperatura y disminuye la humedad de su medio, dando lugar a un ambiente verdaderamente hostil para ellos. En esta época del año ni siquiera pueden contar normalmente con la ayuda del rocío de la mañana para aliviar su estrés hídrico. Sus conchas de color predominantemente claro, típicas de lugares cálidos, tampoco les sirven de ayuda ya. Para superar estas condiciones desfavorables, que en Doñana suelen comenzar en el mes de junio, los caracoles terrestres entran en un estado de letargo en el que su metabolismo y pulsaciones se reducen al mínimo. Muchos animales emplean esta estrategia en nuestro hemisferio para resistir las duras condiciones del invierno, pero en el caso de nuestros caracoles terrestres, lo hacen para sobrevivir a los rigores del verano. Se trata por tanto del equivalente de la hibernación durante el estío, así que podemos llamarlo estivación.

Caracoles agrupados sobre un cardo seco

Para ello, los caracoles cierran su concha con una tapa formada por una secreción calcárea pegajosa llamada epifragma, que también los adhiere al substrato elegido, sea una planta, una rama de un árbol o el poste de una valla. Esta secreción mucosa solidifica al contacto con el aire, se endurece y cierra la concha casi herméticamente, aunque deja un pequeño orificio abierto para permitir el intercambio de oxígeno.

Racimo de caracoles sobre el tallo de una planta

Las temperaturas en verano disminuyen conforme nos  alejamos de suelo, recalentado por los rayos solares, es por ello que los caracoles tienden a alejarse de él lo más posible. Además así se refrescan con las brisas que puedan soplar durante el día. Esto los aleja de ciertos predadores de suelo como algunos miriápodos y escarabajos, lagartos y lagartijas, sapos, roedores, erizos y lirones; aunque los expone a otros como las aves (cigüeñas, garcillas, mirlos, mochuelos, cernícalos y zorzales). Pero el número de caracoles es tan alto que estas pérdidas son perfectamente asumidas por la población.

 

El periodo de tiempo que pueden necesitar pasar aletargados puede ser de tan solo unas semanas, a varios meses, como ocurre en nuestras latitudes, donde la estación seca puede prolongarse desde Junio a Octubre.

Agrupación de varios cientos de caracoles pegados unos a otros

A veces, en zonas favorables donde crecen en gran número, se pueden observar concentraciones de varios cientos de ellos, convirtiendo cada poste de una valla en una auténtica escultura viva.

About José Antonio Sánchez Iglesias

José Antonio Sánchez se licenció en Biología por la Universidad de Sevilla en 1985. Más tarde, durante varios años, se dedicó a organizar y guiar rutas de senderismo y naturaleza ...

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